India, China, Japón y América

(Keizan Zenji, Shakyamuni Buda y Dōgen Zenji)

El Zen nace en la experiencia misma del Buda histórico Siddhartha Gautama, cuando en postura de meditación, despierta a la realidad inmediata de la vida. La palabra Buda significa «El Despierto» y se refiere a la capacidad de sumergirse en la experiencia plena de la vida más allá de los condicionamientos y los filtros con los que nos relacionamos en lo cotidiano. La escuela Zen del Budismo recupera la experiencia del Buda y la actualiza en cada una de las actividades de la vida diaria.

Fue introducido en China por Bodhidharma, maestro que representaba la vigésimo octava generación de discípulos después del Buda. China estaba dividida en esta época en estados rivales. El desorden reinaba por todas partes debido al desgarro que producía la lucha por el poder. El país se encontraba sometido a los tiranos y ensangrentado por las rebeliones. La dinastía de los Liang reinaba sobre uno de los estados de la antigua China.  El emperador Wu-Ti, jefe de esta dinastía y fervoroso budista, oyó hablar de Bodhidharma y le recibió en su palacio.  Wu-Ti no comprendió el mensaje de Bodhidharma y este último supo que la hora de difundir el Zen en China no había llegado aún, por lo cual cruzó el río Yang-Tse y se retiró en las montañas septentrionales, en el Templo Shaolin. A los nueve años de su reclusión, apareció Eka quien se convertiría en el segundo patriarca y permitiría la continuidad del linaje. Luego del quinto patriarca Hui Neng, el zen tuvo en China una gran expansión, dando origen a cinco escuelas conocidas como las Cinco Casas del Zen.

De las cinco escuelas del budismo zen en China, Rinzai, Soto, Ummon, Igyo y Hogen, en Japón sólo los linajes Rinzai y Soto alcanzaron un desarrollo importante, el primero debido a Eisai y el segundo a Dōgen y Keizan.  La tradición Soto Zen está basada en la transmisión de shikantaza, “solamente sentarse” y sokushinzebutsu, la mente en sí misma es Buda. Con el Maestro Dōgen (1200-1253) la escuela Soto y la esencia del budismo alcanzaron un grado de madurez y precisión difícil de encontrar en otras épocas. Su obra maestra, el Shōbōgenzō es una pieza imprescindible para comprender la esencia del budismo. Tres generaciones después de su muerte, Keizan Zenji contribuyó grandemente a la propagación del budismo Soto zen en Japón. Es considerado junto con Dōgen Zenji, uno de los fundadores del linaje.

El Zen ha ejercido una profunda influencia en el pueblo japonés, como puede apreciarse en varios aspectos de la vida cotidiana, tales como alimentación, vestidos, pintura, caligrafía, arquitectura, teatro, música, jardinería, decoración, poesía, etc. Desde comienzos del siglo XX el budismo Zen empieza su expansión por el mundo. Los grandes líderes espirituales fundan monasterios desde los cuales dan apoyo espiritual a centros de meditación y grupos de estudios de menor tamaño en cualquier lugar en donde haya personas interesadas en él. Es así como líderes espirituales del linaje Soto, fundaron monasterios en Francia y en Estados Unidos. Desde allí promovieron la creación de centros en otras ciudades de Europa y América. Otros líderes viajaron a Centro y Sur América en la década de los ochenta. En América, el zen ha tenido una fuerte influencia a partir de la década de los años cincuenta en movimientos artísticos como la literatura, la danza y la pintura.

En América del Sur, los primeros misioneros budistas llegaron a Perú y a Brasil a comienzos del siglo XX, con la llegada de los inmigrantes japoneses. El primer contacto del Zen en Colombia se hizo con la visita de Philip Kapleau en 1980. En 1989, el Ven. Denshō Quintero fundó el Centro Zen de Bogotá para la práctica y difusión del Budismo Soto Zen, que luego se convertiría en el Templo Mente Magnánima, Daishinji, de la Comunidad Soto Zen de Colombia.